No te olvides del pueblo

El verano es la época del año por excelencia de los pueblos, cuando como por arte de magia, sus calles y sus comercios vuelven a cobrar vida.

Cómo presta eso de ir al bar, tomarte algo con los paisanos y hablar de esos temas que, aún  siendo intrascendentes, estás tan a gusto que pides otra ronda, solo por el placer de la compañía.

En el pueblo, la bicicleta es el medio de transporte oficial.

La plaza, como centro neurálgico de la actividad veraniega, se llena de jóvenes de todas las edades.

Los más pequeños jugando al balón, al “tú la levas”, a la comba, “El Castro”… y a ese abanico de juegos que nosotros consideramos de los de “toda la vida “, y que gracias a los pueblos resurgen cada verano.

Adolescentes y sus pandillas cargadas de hormonas de las que, de forma inexorable, surgirán algunos de esos efímeros amores estivales, cuyo entrañable recuerdo perdurará por siempre en la mente y en los corazones de sus protagonistas.

Los pueblos no solo son para el verano.

En el pueblo, la bicicleta es el medio de transporte oficial, no hay hora de salida y llegada, el único reloj que se tiene en cuenta es el reloj de la iglesia, y no hay prisas ni hay estrés.

Las bondades de los pueblos son muchas, y aquél que lo tiene debe sentirse afortunado y orgulloso. Pero también debe cuidarlo y apreciarlo el resto del año. Cuando termine el verano y llegue el frío, intenta  volver de vez en cuando al pueblo, sigue hablando con tus paisanos, que tus hijos/as sigan jugando y paseando por sus calles y plazas. No seas un mero visitante en tu pueblo.

No seas un mero visitante en tu pueblo.

Los pueblos no solo son para el verano, los pueblos son la esencia y el origen de nuestras raíces y tradiciones. No te olvides del pueblo.

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Apasionado de León